Justificación de la cirugía de la diabetes

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El tratamiento integral de la diabetes, dietético, conductual, farmacológico, con pautas de intensificación insulínica tiene hoy sentido únicamente para la prevención de la mortalidad cardiovascular (prevención secundaria). Además debemos tener en cuenta otras complicaciones. Algunas “agudas” derivadas de un control inadecuado de la enfermedad (hipoglucemias, cetoacidosis y coma hiperosmolar no cetósico) y otras “crónicas” como la retinopatía, nefropatía, neuropatía, artropatía y dermopatía diabética además del “pie diabético”.

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La cirugía metabólica o cirugía de la diabetes se ha desarrollado como consecuencia de las observaciones de pacientes que eran obesos mórbidos y diabéticos y que eran sometidos a cirugía bariátrica (cirugía de la obesidad). Se evidenció que a las pocas semanas de la operación, incluso antes de una bajada significativa de peso, se normalizaban los niveles de azúcar en sangre.

Es conocido de un punto de vista fisiopatológico la importancia que tiene en la mejora de la secreción pancreática de insulina el reducir la infiltración grasa local peri-pancreática. También lo es la mejoría en el “clearance” hepático de la insulina cuando reducimos la esteatosis hepática tan frecuente en la diabetes tipo 2.

Pero en gran medida, la mejoría de la diabetes, es consecuencia de que los alimentos al evitar el paso por la primera parte del intestino delgado llegando a la parte más distal de éste, producen la liberación de ciertas hormonas llamadas incretinas (GLP1 -péptido similar al glucagón- y GIP -péptido gástrico inhibitorio-), que actúan sobre el páncreas aumentando la producción de las células pancreáticas productoras de insulina (células beta). El aumento de la producción de insulina, disminuyendo la muerte de células beta y aumentando la sensibilidad a la insulina a nivel periférico, lleva a que la diabetes remita o mejore.

La cirugía metabólica no es pues ni una cirugía basada en la pérdida de peso, ni tampoco una cirugía puramente derivativa para forzar la malabsorción de glucosa, sino una técnica para incidir en la fisiopatología existente entre el “cross-talk” entre intestino y páncreas. Por primera vez se establece que la diabetes no es sólo una enfermedad pancreática, sino también intestinal, lo cual constituye un nuevo concepto médico.

Cirugía metabólica

La diabetes mellitus (principalmente la tipo 2) es una de las patologías crónicas de mayor relevancia en nuestro medio no sólo por su elevada frecuencia sino por sus posibles complicaciones, especialmente cardiovasculares, derivando en un importante coste socio-sanitario.

En España más de un 13% de la población presenta formas de intolerancia hidrocarbonada. Es Estados Unidos es la sexta causa de muerte afectando a 22 millones de personas y en el mundo esta cifra se eleva a 260 millones. Se estima que en el año 2030 alrededor de 350 millones de personas serán diabéticos por lo que hay quienes la consideran con la “epidemia del siglo XXI”.

La diabetes tipo 2 ha condicionado una revolución en la cirugía digestiva apareciendo un nuevo concepto como es la “cirugía metabólica” cuyo objetivo es mejorar la calidad y expectativa de vida de estos pacientes.

Esta enfermedad se asocia en un 70% de los diabéticos tipo 2 a la obesidad pero en el resto (un 30%) no se da esta condición y es a ellos a quienes se dirige esta cirugía, ya que el obeso diabético es candidato a cirugía de la obesidad. La relación entre la obesidad y la diabetes es tan intensa, especialmente si el acúmulo de grasa es abdominal -indicando una infiltración grasa hepática y pancreática- que se habla de la “diabesidad” (síndrome X, síndrome metabólico) como situación mixta en la que la reducción de peso es tan relevante como el propio tratamiento de las cifras elevadas de glucosa en sangre.

Contenido elaborado por el equipo médico de Quirúrgica