Reflexión desde QCA FORUM sobre el modelo de Medicina Privada en Catalunya

La actual campaña electoral para las municipales y en algunas autonomías para la renovación de sus cámaras de representantes así como comentarios habidos como consecuencia de la denuncia de la ACES a Barnaclinic por una supuesta utilización privada de medios públicos me ha demostrado que falta un gran debate sobre el modelo asistencial que tenemos en nuestro país y que surja de él un nuevo modelo que observe la colaboración existente entre la Medicina Privada y la Pública que según valoran algunos es éticamente reprobable y otros la consideramos plenamente satisfactoria e imprescindible en el momento actual.

Afirmo que somos unos afortunados pues disponemos de unos servicios sanitarios excelentes sufrague quién lo sufrague. El derecho a la Salud está plenamente reconocido pero también es cierto que requiere una gran inversión económica que si lo tiene que hacer el Estado va a requerir una importante dedicación de recursos que no está al alcance de la gran mayoría de los Estados. En este momento nuestro país tiene una deuda acumulada muy importante y es posible que tengamos una estructura en general sobredimensionada y por ello más costosa. Tampoco el control del gasto público está exento de crítica y ha propiciado comportamientos reprobables y que han reducido el ingreso a las arcas públicas de una cantidad importante de dinero además de crear un clima de crispación y demanda de servicios ya de por sí difíciles de administrar.

Pero mi objetivo no es entrar en la discusión política sanitaria sino manifestarme sobre la actualmente denostada y demonizada privatización de la Sanidad.

En primer lugar quiero expresar que para mí no es lo mismo privatizar la Sanidad que desarrollar e impulsar una Medicina Privada. Entiendo que la primera va a ofrecer a aquellos que requieren la asistencia en un centro público con cargo a los impuestos pagados por casi todos unos servicios alternativos para así esquivar los inconvenientes que presenta la masificación o mayor demanda de la pública. Dicho así, esto es totalmente criticable y éticamente reprobable.

La Medicina Privada es otra cosa. Quizás nace de la misma consideración que es que en la Pública existe una cierta estructura que hace imposible que uno pueda escoger libremente al profesional médico o el centro donde quiere ser tratado. Debemos ir al centro que nos han asignado por nuestro lugar de residencia y exigir tener idénticas posibilidades de diagnóstico y tratamiento que todos los demás. En la Privada auténtica, uno puede escoger médico y centro médico según la patología que presenta, la acreditación del médico o del centro o por conocimiento del mismo. En la Medicina Privada sufragada por las Compañías aseguradoras esto no es tan así ya que normalmente tienen un cuadro médico cerrado y concierto con ciertos centros e incluso alguna con un centro propio.

En la mayoría de los casos, esta medicina alternativa es sufragada por el propio paciente a la vez que en su nómina ve reflejada su aportación a la Sanidad Pública. Es decir, da a la pública un dinero que ayuda a paliar un poco el déficit que ésta mantiene. Y no es poca la aportación ya que solo en Catalunya hay más de un millón de asegurados que han suscrito una póliza y que hacen uso de ella. Si además tenemos en cuenta que son unos seis mil los facultativos que a full time o a part time la desarrollan, las inversiones y los puestos de trabajo que genera así como el desarrollo tecnológico y de inversiones industriales que conlleva es fácil llegar a la conclusión que es sumamente beneficioso el que coexistan ambos tipos de Sanidad.

Claro que es un negocio, pero no lo es menos ni más que cualquier otro. El único que no puede hacer negocio con ella es el Estado pues lo haría con nuestros propios ahorros y no es lícito ni ético sonsacar más dinero al contribuyente para sufragar unos derechos reconocidos en la Constitución, pero sí que lo es para aquel que arriesga su dinero en la creación y mantenimiento de estructuras de uso sanitario, ya sean consultas, clínicas, laboratorios, gabinetes radiológicos, etc. Si uno invierte en algo es para recoger un beneficio del mismo, ya sea una plantación de algarrobos o una joyería, una peluquería o en una consulta. Todos aspiramos a recoger una gran cosecha y que nos la compren, ofrecer diseños bonitos y originales para que nos los compren, ofrecer un servicio de peluquería puntual, original que nos mejore nuestro aspecto y por supuesto a que nuestros pacientes reconozcan y nos confíen su salud porque somos éticamente correctos, profesionalmente buenos y garantizamos nuestro servicio cuando se requiere. Si es cara o barata la Medicina Privada irá en función de la calidad acreditada y de los servicios prestados pero siempre estará condicionada por lo que la gente está dispuesta a pagar y a nivel asegurador de las prestaciones contratadas y de los baremos de las compañías. Un mal profesional dura poco. Tarde o temprano se descubre su proceder y se halla fuera del mercado.

La Medicina Privada está viviendo un momento de profunda renovación con la fusión de compañías aseguradoras y una política de pólizas al alcance de un mayor número de personas sobre todo jóvenes, la concentración de grandes centros bajo una misma dirección o de un mismo inversor y la formación de equipos médicos altamente cualificados.

Dicho todo ello quisiera finalizar haciendo algunas consideraciones:

  • En la Privada tratamos las mismas enfermedades y de la misma manera que en la Pública excepto algunas que son altamente deficitarias y que por su elevado coste solo debe o puede sufragar el erario público como puede ser un trasplante hepático o cardíaco por poner un ejemplo.
  • Quisiera desterrar la idea de que en la Privada solo se tratan aquellas enfermedades que son económicamente rentables y exentas de complicaciones. Hoy en día, incluso en tratamientos oncológicos se está a la par de la Medicina Pública y se colabora con ella en el desarrollo de estudios y nuevos proyectos. Algunos centros colaboran en la formación de nuevos médicos estando altamente cualificados.
  • Además, cada vez somos más los médicos que ejercemos nuestra profesión “full time” y a través de Sociedades Mercantiles bien estructuradas y con ello damos paso a médicos jóvenes que observan en ella la posibilidad de desarrollar su carrera profesional de forma satisfactoria.

 Joan Torralba

Contenido elaborado por el equipo médico de Quirúrgica

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