Grandchild holding grandparent for the hand,selective focus

La esperanza de vida aumenta. La diferencia de esperanza entre barrios en Barcelona, también.

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Hace unos días leí un artículo en “El Periódico” firmado por Toni Sust que hacía referencia a las conclusiones de un estudio de la Agencia de Salud Pública según el que la esperanza de vida era hasta once veces menor a la “Barcelona pobre “que en la” Barcelona Rica “.

Me sorprendió tal diferencia en un país donde frecuentemente presumimos de disfrutar de un buen estado de bienestar basado en una Sanidad Pública y Privada de alto nivel, y decidí ir a leer el estudio en cuestión.

El estudio recoge datos de seis indicadores de Salud y seis indicadores del nivel socioeconómico. Probablemente si los indicadores escogidos fueran otros relacionados con la atención urgente o el tratamiento de enfermedades graves las diferencias serían más pequeñas y quiero ser optimista y pensar que realmente sería así, pero en cualquier caso, da que pensar que exista tal diferencia entre barrios y que en el fondo nos está diciendo que tenemos dos problemas básicos: Educación y Recursos económicos.

En algún punto, el estudio afirma que las personas sin estudios tienen una esperanza de vida cuatro años inferior a la media el que confirma que el Departamento de Cultura y toda la sociedad deben hacer un esfuerzo suplementario para difundir al menos aquellas medidas que modifiquen hábitos de vida insanos, prácticas preventivas como pueden ser las vacunas o las revisiones mamarias aunque alguien se manifieste en contra y promover el respeto al cuerpo en todas las actividades diarias (prevención de riesgos laborales). Hay que hacerlo bien tanto a la Sanidad Pública como la Privada y tampoco hacer más de lo que está demostrado que hay pues esto sería un desperdicio de dinero sean de quien sean y digo esto porque frecuentemente leemos medidas tomadas o inversiones realizadas con un trasfondo político remarcable y sin utilidad manifiesta.

También es cierto que la gente de barrios acomodados son los que habitualmente pueden dedicar recursos propios con el fin de asegurarse una mejor atención médica y no lo digo tanto en cuanto el médico sea mejor o te pida más controles analíticos, radiológicos o hagan más revisiones periódicas que las necesarias. Normalmente son ellos los que contratan seguros privados o que pagan lo que en términos económicos se llama como out of pocket, es decir, directamente del bolsillo y lo hacen para poder escoger médico, centro o prontitud en la recepción de un servicio . El caso es que también parece ser que están más sensibilizados en la cultura sanitaria. También es cierto que cuando los ricos sufren una patología grave miran hacia el sector público buscando soluciones y tocando todos los botones necesarios.

Bienvenidos sean los estudios que como este reflejan carencias importantes y que todos aquellos que tenemos en la mano hacer algo para reducir diferencias, trabajemos para que esto sea así.

Joan Torralba

Contenido elaborado por el equipo médico de Quirúrgica

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